bueno, mañana a la noche estamos levantando campamento y emprendiendo la travesía que, por destino final, nos dejará nuevamente en Buenos Aires.
faltan 2 meses aprox. para llegar.
primero nos espera un muy querido amigo en un lugar de locos —moraremos en una parroquia del siglo XVII en Monte Cerignone, Italia. de más está decir que sabemos a la perfección qué nos espera allá. sabemos que el lugar es mágico y que hay gente por reencontrar y otra por conocer, paseos por hacer y muchas conversaciones por tener. también sabemos que la cocina va a ser intensa y los trotes a la par —con Tito vamos muy equipados para manijear por las colinas.
a mediados de julio, gran y emotivo encuentro en Milán con hermanitóxico y novia. hace un año que no nos vemos. tuvimos muchas charlas en este tiempo, por supuesto, mucha de las que me devolvieron el alma al cuerpo y me dejaron pensando si es una persona como todos o definitivamente es un ser angelado de luz lleno de energía profeta. vaya uno a poder saber realmente.
desde Milán encaramos una cosa un poco iniciática a Sabonje, el pueblo esloveno del que viene la familia paterna. pasaremos por Trieste y volveremos por Venecia. todo esto supone una movilización importante de historia, de cosas, de síntomas y de, por qué no, mística y herencia. todos los que emprendemos este viaje creemos como locos en todo eso, así que va a ser fuerte y lo venimos rumiando desde el momento en que cada uno se fue a lugares casi opuestos, incluyendo entre otras cosas el irse a vivir a un día de diferencia.
a partir de este punto, no tenemos más que una fecha de regreso a Buenos Aires. un regreso ansiado y también doloroso —nos espera un amigo menos.
pero están todos los demás, que son lo único que nos convoca.
tenía abandonada la escritura, el contar cosas, el hablar de algo, pero lo voy a retomar.
2 meses> un diario de viaje> un mambo ideal.
