día 2 + día 3 —esperando la serenidad total
llegamos en perfectas condiciones después de un viaje de lo más nada, me dormí todo así que no idea qué pasó. todo marchó como se suponía.
nos reímos mucho en el tren porque una chica que se dirigía a Zurich quedó atrapada arriba en el vagón mientras íbamos partiendo. gritos, llanto, desesperación porque se iba alejando del andén y su amiga, que había quedado abajo, la miraba desconcertada. ella imploraba que la dejaran descender de la voiture porque no se podía separar de su amiga bajo ningún concepto. los tanos, ya saben, dos la miraban como diciendo jodete, ahora te vas hasta Parma por salame, pero el guarda se apiadó y frenó el tren estrepitosamente. después la chica en cuestión tiraba besitos y ponía las manos así como en posición de rezo y profunda gratitud desde el andén, donde se la veía llorando y temblando como una epiléptica. creo que aprendió la lección: no te subís a un medio de transporte para preguntar si es ese, despejás todas las dudas siempre desde tierra firme, por supuesto.
después, lo otro gracioso ahora, en el momento dada mi tendencia al pensamiento catástrofe no fue nada divertido, E. confundió nuestro arribo y pensaba irnos a buscar a la estación un día después. finalmente dos horas más tarde nos estábamos subiendo a un Alfa Romeo rosso diesel (lo gracioso me parece a mí es que sea diesel, o no?) muy único en su especie. por suerte nos había avisado que iba a llegar en semejantes ruedas, porque si no me ponía en preaviso, creo que me podía haber desconcertado de muerte.
la foto que aquí les presento es la vista desde una de las ventanas de nuestra habitación, pero en general este es el paisaje dominante, excepto donde están los caseríos, que son una cosa de una belleza incomparable.
la casa no puedo ni empezar a describirla, justo hoy no hay sol así que no voy a poder fotografiar, pero es de una elegancia y una austeridad que no me esperaba, más allá de conocerla por fotos y saber, por ejemplo, que la paleta de colores era superior. no me esperaba para nada la colección de muebles, porque creo que esto que hay acá es una «colección» de piezas harto envidiables y únicas.
comimos piadinas e hicimos milanesas, un jamón crudo de novela y un puré de papas que era para comerse un balde. cocinamos todos, hay espacio de sobra, yo me traje mi delantal de cocina y mi recetario. el menú es simple pero glorioso, todo es exquisito, no hay nada medio pelo. tenemos un bar que de saber todos sus componentes se caerían de culo y en el subsuelo una bodega impresionante.
ayer a la tarde fuimos a visitar a una vieja amiga de E. que también pasa sus vacaciones de verano por acá y charlamos y tomamos vino bajo una parra en el patio de otra casa que debe datar del siglo XVII. no sé si les conté que estamos como en una nave de una vieja parroquia y que la parroquia está al lado, pegadita. en el hall de entrada a la casa hay un banco de iglesia, donde uno podría rezar de tener la inquietud. es algo monumental.
les contaba que hicimos visitas sociales y es muy interesante el fenómeno idiomático, todos hablábamos lenguas distintas y no teníamos el inglés como punto de encuentro. los que hablaban una cosa no hablaban otra y se dio muy naturalmente una mezcla babelezca de español, francés, italiano, inglés y árabe que sonaba divino. creo que descubrimos la comunión universal.
hoy tenemos otro plan social que no quiero adelantar, pero ya me puse un poco nerviosa. atenti.
