Bety Dañina Barcelona

Jul 5
día 8 —trabajar por el postre

a la mañana, que fuimos a una despensita del pueblo a comprar los insumos básicos que nos faltaban, me hice con el programa de las fiestas medievales. son el 8, 9 y 10 de julio, el próximo fin de semana. tengo un textito por ahí como para adelantarles en estos días de qué la va. suena divertido, aunque a mí todo lo que es medieval me da un poco de cuiqui. 
creo que no conté que las habitaciones tienen nombre, onda la de Daniel por supuesto es Foucault, la otra de acá abajo es Umberto Eco, etc. y nosotros dormimos en S. Freud —en este sentido, me mata mucho y me genera total ternura este tipo de actitud intelectual que no puede dejar de ser snob y un poco clishé al mismo tiempo, que puede ser entendida como pose repetida pero en realidad me consta que no lo es y entiendo que hay como una inocencia ahí que me da gracia. 
la cuestión venía a raíz de que estoy teniendo unos sueños increíbles. para nada traumáticos, si el otro día soñé que dirigía una comedia romántica protagonizada por Jon Hamm y todo así. me re divierto.
al mediodía comimos el asado, a mí —sepan— me emocionan más las papas fritas y la ensalada que la carne, así que dado el nivel de ambas luego me dediqué a siestar. como a la tarde E. quería hacer unos oeufs au lait y no había vainilla, con Tito nos calzamos las zapas y el equipo de correr y nos fuimos hasta el pueblo en busca de unas vainas. al principio hermoso, aunque un poco incómodo, porque es bajando, pero la vuelta, todo en subidita, se las regalo. además, creemos que hay algo con el oxígeno, que acá estamos a 700 y pico metros de altura y nosotros veníamos de correr al borde del mar, lo que suponemos explica parte de que se nos corte la respiración de manera tan violenta de repente y a los minutos hayamos recuperado perfecto. no sé, pasan cosas locas en este lugar. 
finalmente volvimos con unos sobrecitos de vainilla en polvo todos transpirados que E. miró fuertemente de reojo, pero bueno, fue lo que conseguimos. de cenar hicimos un risotto muy sencillo con tomates que ya habíamos comido en Brasil, pero claro, con los tomates mucho más azucarados y cope de acá, no saben lo rico que quedó. casi repito, pero me contuve porque había postre. 
cerramos la noche con Lisbeth III, vino y sillón.

día 8 —trabajar por el postre

a la mañana, que fuimos a una despensita del pueblo a comprar los insumos básicos que nos faltaban, me hice con el programa de las fiestas medievales. son el 8, 9 y 10 de julio, el próximo fin de semana. tengo un textito por ahí como para adelantarles en estos días de qué la va. suena divertido, aunque a mí todo lo que es medieval me da un poco de cuiqui. 

creo que no conté que las habitaciones tienen nombre, onda la de Daniel por supuesto es Foucault, la otra de acá abajo es Umberto Eco, etc. y nosotros dormimos en S. Freud —en este sentido, me mata mucho y me genera total ternura este tipo de actitud intelectual que no puede dejar de ser snob y un poco clishé al mismo tiempo, que puede ser entendida como pose repetida pero en realidad me consta que no lo es y entiendo que hay como una inocencia ahí que me da gracia. 

la cuestión venía a raíz de que estoy teniendo unos sueños increíbles. para nada traumáticos, si el otro día soñé que dirigía una comedia romántica protagonizada por Jon Hamm y todo así. me re divierto.

al mediodía comimos el asado, a mí —sepan— me emocionan más las papas fritas y la ensalada que la carne, así que dado el nivel de ambas luego me dediqué a siestar. como a la tarde E. quería hacer unos oeufs au lait y no había vainilla, con Tito nos calzamos las zapas y el equipo de correr y nos fuimos hasta el pueblo en busca de unas vainas. al principio hermoso, aunque un poco incómodo, porque es bajando, pero la vuelta, todo en subidita, se las regalo. además, creemos que hay algo con el oxígeno, que acá estamos a 700 y pico metros de altura y nosotros veníamos de correr al borde del mar, lo que suponemos explica parte de que se nos corte la respiración de manera tan violenta de repente y a los minutos hayamos recuperado perfecto. no sé, pasan cosas locas en este lugar. 

finalmente volvimos con unos sobrecitos de vainilla en polvo todos transpirados que E. miró fuertemente de reojo, pero bueno, fue lo que conseguimos. de cenar hicimos un risotto muy sencillo con tomates que ya habíamos comido en Brasil, pero claro, con los tomates mucho más azucarados y cope de acá, no saben lo rico que quedó. casi repito, pero me contuve porque había postre. 

cerramos la noche con Lisbeth III, vino y sillón.


  1. kireinatatemono said: me gusta lo de la inocencia, donde hay inocencia no puede haber pose
  2. creacionesbety posted this