Bety Dañina Barcelona

Jul 7

día 10 bis —por el día que me comí

hoy no sé por qué cuando volvimos de correr, nos bañamos y cambiamos y salimos a tiro a lo de Magalí y Charlie porque nos juntábamos a comer pizzas, íbamos en el auto y me acordé de una escena de ayer que me pareció que estaba bueno recuperar.

cuando llegamos, apenas llegamos diría yo, una de las primeras cosas que identifiqué muy bien en la casa fue una canasta muy monona que estaba en la entrada —a ver, me enamoré perdidamente de la canasta y la quise toda para mi por su perfección y porque es toda verano ardiente al sol.

cuestión que hice mis averiguaciones y llegué al dato de que la canasta pertenecía a la casa y que se usaba los días de playa y —me advirtió E.— ni loca me la iba a poder quedar ni llevar ni nada. 

de modo que ayer cuando efectivamente fuimos a la playa, lo primero que hice fue cargar la canasta con mis cosas y llevarla triunfante. hasta ahí todo bien, el tema es que como llevaba la canasta de la casa, me hicieron cargar las tres toallas, que por supuesto me la hacían explotar de contenido y me generaba un disgusto y una exasperación tal que ya rozaba un poco el mal humor —qué bronca que me daba.

al llegar a la playa, estaba tan ofuscada que agarré las toallas y se las metí en sus mochilas —la de Tito y la E.— y en cuanto me vieron en semejante situación rara y de dudosa motivación, me interrogaron, a lo que yo muy pancha y suelta de cuerpo respondí que me sacaba de encima las toallas «porque me arruinan la experiencia estética de la canasta en la playa».

me doy cuenta de que les digo esas cosas y no dan crédito, pero se ríen y me las festejan y entonces las sigo haciendo. mucho de todo esto es en virtud del caprichosismo y la visión niña mimada de la vida, que siempre es bueno ejercer donde se está bien querida.

más allá de todo esto, no se rían, hoy volvimos a Gabbiano, pero esta vez por pizza. hay una vez más que Uds. no saben que fue antes de ayer al mediodía. ya hoy Pascual me agarraba de la mano y me hablaba como a una más.

el estar como en casa.