día 11 + día 12 —hospital de pastas
el viernes pasamos al rubro inspección del freezer y congelados porque estaba repleto y algo había que hacer con todo eso. aparentemente es toda comida que dejan las chicas, Fabiola y Katia, cuando E. no está en la casa y vienen a trabajar.
no soy muy dada al freezer ni al microondas. son dos cosas de las que desconozco absolutamente sus misterios y mañas y más bien les tengo idea. me da como que te arruinan la comida. cuando vivíamos en Buenos Aires teníamos de las dos cosas y el freezer lo usábamos nada más que para hielos y el microondas estaba ahí ocupando espacio, ahora creo que no lo voy a volver a tener y que en su lugar voy a hacerme con un hornito eléctrico, aunque las funciones sean distintas, creo que para nuestro cotidiano el horno es más adecuado.
—hablando de cuando vivíamos en Buenos Aires, el viernes también, pero a la noche, sentada frente a la plaza principal apreciando un espectáculo de juglares que daba por iniciada la feria medieval, de repente pensé en que desde que estamos casados que estamos de viaje. pensarlo fue tan emocionante y vigorizante como agotador. en el fondo, lo que más queremos es volver a casa, pero creo que ya decidimos que de esta fiesta seremos los últimos en irnos. es curioso también como ya tenemos planeados los viajes y destinos del año que viene y del próximo. veremos qué pasa.
volviendo al apasionante tema del freezer, que venía a cuento de que el viernes no se podía ir a comprar nada al pueblo porque estaba ya todo cerrado por el festival —cualquiera que haya visto el capítulo de Gilmore Girls de la feria medieval puede comprender con exactitud del tipo de evento del que hablo. después igual subo fotos, pero ya saben, me da fiaca— nos adentramos en el apasionante tema del congelado. encontramos mucha carne y pastas, de modo que como teníamos varios tomates listos para ser salsa, nos decidimos por lo segundo.
tuvimos que montar un hospital de ravioles porque algunos estaban un poco despegaditos o chanfleados, así que esperamos a que se descongelaran y comenzamos con el operativo resurrección mientras hacíamos la salsa de tomate from scratch al punto de ir a buscar laurel al árbol de la entrada.
de más está decir que comimos divino. el relleno de los raviolis, verdura con algo, era magistral y no noté nada malo en particular de que hubieran estado congelados y lo mismo pasó con un pollo de exagerado tamaño, cuya mitad fue hecha ayer a la noche por E. en modalidad «al vinagre» y salió estupendo. el pollo al vinagre lo comimos también en Brasil un día y me había encantado, pero este quedó mucho mejor por lejos.
ayer no sé qué se apoderó de mi pero corrí(mos) 6k a toda máquina sin parar en una puta subida, en ninguna de las 3 «subidas de la muerte» que hay en nuestro circuito y se suben 2 y 3 veces cada una. fue la gloria, me sentía Rocky entrenando, re poderosa.
yo no tanto porque tengo otro tipo de estructura, pero Tito sacó unos músculos en las piernas muy zarpados y me dan re envidia sus sprints, yo creo que soy más de tener buena técnica (eso también me pasa en esquiando y me pasaba nadando) y no tanta performance y él es como que va más con como le pinta y te pasa el trapo, pero, pero —me saca mucha ventaja aunque como yo voy atrás persistente, finalmente en algún momento donde él tiene que aflojar un poco lo alcanzo y así te vas acompasando, como mezclando, porque también ayer que usé un set nuevo para correr me encontré pensando en que, claro, acá no puedo ir con todo al palo porque me obliga a abandonar a los 2.5k, entonces como que todo es cuestión de subir y bajar los bpm de acuerdo a y según lo amerite la situación.
