Bety Dañina Barcelona

Jul 11
día 14 —en la pradera

al mediodía después de almorzar —la otra mitad del pollo gigante a las brasas con ensalada de rúcula, tomate y un queso rareeeeeesemo onda mozzarella agria hiperarchimega condimentada y en oliva, papas fritas (que me autodeterminé y probé 2) y de postre «crema de yoghurt» con frutillas y arándanos (un yoghurt cremoso de vainilla endulzado con azúcar de uva) — me puse una musculosa medio gronchita que tengo pero que es lo máximo para tomar sol si no te da pelar la bikini, como era el caso de esta tarde, que tenía que salir a andar por la ruta y los caminos internos.
agarré una canasta especialmente diseñada para juntar flores que me dio E., una tijera de jardinería, unos guantes de trabajo y salí bajo el sol rajante a broncearme y armar bouquets. todo esto porque mañana es el cumpleaños de Magalí y le quiero regalar dos ramos inmensos, uno de flores silvestres y otro de secos —cardos y otras ramitas que hay de las que cuelgan como unos botones de nácar y unas espigas y cosas así que pueda conservar.
para esto, como deben suponer, primero hay que ensayar. no es que uno va junta y así sin plan ni diseño le tira por la cabeza las ramas, no señor, primero se explora el campo, se toman muestras y entonces, recién entonces, se procede a dar el golpe definitivo, que será mañana.
la foto la tomé hoy al volver, cuando ya había limpiado todas las varillas y las fui colocando un poco —bastante— intuitivamente en los floreros que encontré. el escalón/ banco sobre el que se posan los jarros está justo en la puerta de la casa. en realidad, los armé sobre la parrilla, pero como que las fotos quedaban más fuleras todavía con los restos de leña todos quemados por ahí.
el resultado final me tiene encantada, quedan super lindos. uno está en la larga mesa sobre la que trabajamos/ escribimos/ boludeamos los tres, puse otro sobre la mesita entre los sillones y los otros dos en la cocina, uno sobre la mesa y otro sobre la barra. quedan magníficos.
me encanta y me siento muy a gusto ejerciendo de Sarah Kay, les reporto. les quiero contar además que ahora estoy dedicándome a un Gewürztraminer con pistachios —yo no sé Uds., pero lo que soy yo, estoy regia. además hermanitóxico ya está en Barcelona y el miércoles nos encontramos en Milán, lo que me tiene expectante y emotiva y muy entusiasta.
soy muy de no dar puntada sin hilo, así que el recorrido deportivo de hoy lo hicimos por la ruta de las flores, en busca de variedades que quería incluir en los bouquets de Magalí y que hoy no encontré. hicimos 4 muy modestos kilómetros nada más, pero de esos 4, 2 o 2,5 fueron todos en subida derechito, sin chistar y sin parar y además avisté y marqué en mi GPS mental donde está todo lo que fui buscar.
hete aquí la satisfacción total.

día 14 —en la pradera

al mediodía después de almorzar —la otra mitad del pollo gigante a las brasas con ensalada de rúcula, tomate y un queso rareeeeeesemo onda mozzarella agria hiperarchimega condimentada y en oliva, papas fritas (que me autodeterminé y probé 2) y de postre «crema de yoghurt» con frutillas y arándanos (un yoghurt cremoso de vainilla endulzado con azúcar de uva) — me puse una musculosa medio gronchita que tengo pero que es lo máximo para tomar sol si no te da pelar la bikini, como era el caso de esta tarde, que tenía que salir a andar por la ruta y los caminos internos.

agarré una canasta especialmente diseñada para juntar flores que me dio E., una tijera de jardinería, unos guantes de trabajo y salí bajo el sol rajante a broncearme y armar bouquets. todo esto porque mañana es el cumpleaños de Magalí y le quiero regalar dos ramos inmensos, uno de flores silvestres y otro de secos —cardos y otras ramitas que hay de las que cuelgan como unos botones de nácar y unas espigas y cosas así que pueda conservar.

para esto, como deben suponer, primero hay que ensayar. no es que uno va junta y así sin plan ni diseño le tira por la cabeza las ramas, no señor, primero se explora el campo, se toman muestras y entonces, recién entonces, se procede a dar el golpe definitivo, que será mañana.

la foto la tomé hoy al volver, cuando ya había limpiado todas las varillas y las fui colocando un poco —bastante— intuitivamente en los floreros que encontré. el escalón/ banco sobre el que se posan los jarros está justo en la puerta de la casa. en realidad, los armé sobre la parrilla, pero como que las fotos quedaban más fuleras todavía con los restos de leña todos quemados por ahí.

el resultado final me tiene encantada, quedan super lindos. uno está en la larga mesa sobre la que trabajamos/ escribimos/ boludeamos los tres, puse otro sobre la mesita entre los sillones y los otros dos en la cocina, uno sobre la mesa y otro sobre la barra. quedan magníficos.

me encanta y me siento muy a gusto ejerciendo de Sarah Kay, les reporto. les quiero contar además que ahora estoy dedicándome a un Gewürztraminer con pistachios —yo no sé Uds., pero lo que soy yo, estoy regia. además hermanitóxico ya está en Barcelona y el miércoles nos encontramos en Milán, lo que me tiene expectante y emotiva y muy entusiasta.

soy muy de no dar puntada sin hilo, así que el recorrido deportivo de hoy lo hicimos por la ruta de las flores, en busca de variedades que quería incluir en los bouquets de Magalí y que hoy no encontré. hicimos 4 muy modestos kilómetros nada más, pero de esos 4, 2 o 2,5 fueron todos en subida derechito, sin chistar y sin parar y además avisté y marqué en mi GPS mental donde está todo lo que fui buscar.

hete aquí la satisfacción total.


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