Bety Dañina Barcelona

Jul 24

día 20 —Slovenija

exactamente así es Slovenija, de ese verde intenso casi flúo y de esa naturaleza salvaje y para nada emperifollada.

estábamos buscando el lago y no lo encontrábamos, hasta que nos dimos cuenta de que prácticamente estábamos sobre él, casi seco. 

había mucha gente y entonces nos acercamos en expedición donde más se concentraban los grupitos, todos en auto, con cañas de pescar y otros divertimentos y algunas mujeres sobre lonas tomando sol y bañándose como en una especie de embalse donde se había hecho un enorme piletón.

apenas nos acercamos a las inmediaciones, se nos acercó un esloveno gigante y bestial todo borracho, chispeante y entusiasmado, con un remo en una mano y toda la panza arañada, rasguñada y en sangre viva, que nos empezó a hablar a los gritos en un casi perfecto español y nos hablaba de la tierra —su tierra— y que disfrutáramos de la naturaleza que había puesto todo ahí para eso. también nos contó —y lo vimos con nuestros propios ojos— que el embalse lo habían hecho ellos con rocas y bolsas de nylon para tener un piletón natural durante el verano, entonces estaban todos con enteritos tipo jardineros de pescadores y botas de goma por arriba de las rodillas, con unas espaldas descomunales y todo barriga, meta acomodar piedras y rocas para aguantar el agua.

nos quedamos mudos y un poco shock ante tanta fuerza bruta y salvaje, ante esa cosa primitiva y rudimentaria, por momentos temible y por momentos encantadora.

después también nos decía que el agua salía de «un coño gigante» que lo daba todo, que lo mojaba todo y lo empapaba. muy guarangada matriarcal.

yo le tenía mucho miedo al pibe porque parecía re volátil, además de estar re borracho y demandar muchísima atención, hasta que un momento tuve como un click interno y me di cuenta que me generaba exactamente lo mismo que me genera mi hermano del medio, que también tiene esa violencia salvaje que te da mucha ternura y cariño pero un temor muy profundo ante la imprevisibilidad de su conducta, como que nunca sabés para qué lado se le puede piantar.

y era igual, el mísmo físico gigante todo arañado de juncos o raspado contra las rocas o de un cuerpo a tierra cazando, los ríos de alcohol en cualquier circunstancia, peligrosa o no, tirarse por kilómetros de rápidos en una cámara de tractor sin salvavidas ni casco ni nada —el asumir encantado y muy naturalmente ese tipo de riesgos.

me está pasando como de tener una reconciliación existencial con mi hermano. como que ahora lo puedo ver mucho más en contexto y antes me parecía totalmente ajeno y sacado. 

ahora veo que hay un rifle ancestral.


  1. creacionesbety posted this