día 26 —una cena para once
siendo la última noche de E. en Monte Cerignone, decidimos dar una cena para los amigos que vacacionan por aquí todos los años. sumamos once en total y por este motivos nos entregamos a los preparativos ya desde la tarde anterior.
planificar el menú, hacer las compras y organizar los movimientos. todo eso es un poco mi especialidad porque E. se pone ansioso y Tito no responde a la ansiedad en absoluto.
antipasto en la mesa de la cocina. de primo risotto, de segundo poulet au vinaigre y de postre una mega ensalada de frutas con efectos especiales —sacarla a último momento de la heladera y echarle rápida furiosamente caramelo recontra hirviente para que haga pufffff y efervescencia y después se cristalice y se rompa todo y queden cachitos de caramelo por serving re ricos de encontrar.
intenté sacar las fotos pertinentes pero después me enteré de que la cámara estaba mal setteada y salieron como del celular —no puedo ser más chota. además corto cosas, se ven hilachas del repasador, es espeluznante. Uds. hagan como que no ven nada mejor.
a la mañana con Tito nos robamos el auto —ninguno de los dos tiene registro en vigencia así que cual adolescentes y mientras hermanitóxico dormía nos llevamos el bólido a buscar flores. menos mal, porque si tenía que volverme kilómetros y kilómetros con flores silvestres y cardos pinchantes como la última vez, que llegué toda arañada y brotada de alergias variopintas, no respondía de mí.
después nos pasamos el resto del día pelando, picando, cocinando y ordenando. en un momento, les digo, no veía del agotamiento. son mucho trabajo once exigentísimos comensales —los Umbertos con una pareja de amigos, Magalí y Charlie, etc.— en este sentido, bueno, es gente que se pelea por a qué restaurant ir o no y otras delicias, de modo que cuando vas a comer a un lugar, es magnífico.
la velada fue muy placentera y divertida y todo el trabajo no solamente valió la pena, además fue muy gratificante que todos comían como si no hubiera mañana. hasta los más frugales repitieron platos 3 y más veces.
es que la verdad, nos quedó todo regio y superlativo. además Charlie trajo un chili re copado con unas verduras en pomodoro que sumaron, aunque E. consideró que se lo hizo para molestarle un poquito la experiencia del poulet, ya que se sirvió después y ya nadie podía comer nada más —no me constan para nada las especulaciones de E., pero son siempre descabelladas e hilarantes.
siempre hicimos un buen equipo.
