excursus
iba a escribir de esta semana y sobre tener el pasaje de vuelta y todo ya definido y programado.
pero me puse mis cumbias viejas y mis boleros y ya fue.
me viene al cuerpo toda otra que cosa que nada que ver, de otra era, que ahora recuerdo tan trash e inocente al mismo tiempo que es raro, porque me acuerdo y me doy tanta ternura pero al mismo tiempo era tan poco tierno todo lo que pasaba, tan el contrario, sórdido y duro como el gusto a sangre en la boca.
creo que ayer a la noche antes de quedarme dormida me acordé del pánico, la inquietud permanente y la profunda sensación de inseguridad y tragedia con la que convivía.
había tufo a bailanta ahí y cosas de negros, triángulos pasionales y amigas traicioneras, malas gatas, corridas y violencia y a ver quién tenía el llanto más largo. había alcohol en jarra y papeles en el corpiño de encaje, desfachatez y unas botas texanas doradas que usé hasta morir. tenía mi bling-bling que tiraba magia y mucho animal print —my own personal La Matanza en el corazón.
era muy un delirio todo también. me daba el cuero para la noche y la locura y no me daba para el romance de verdad, fuera de la ficción.
estaba curtida, sí, pero mal y lloraba con cumbias mi mal de amor.
*
y Tito, siempre tan sensible, me dice «pero qué maricones que son, por favor».
