día 33-35 —Gabbiano
les presento a Gabbiano, finalmente. fuimos el martes después de la playa, bien hambriados y nos matamos. les digo, siempre un placer. estaba Pascual padre dando vueltas que nos hace morir de la risa. te toquetea cuando habla, pero bien, con afecto, y hace bromas que cada uno entiende distinto. creo que en un momento nos jodía que éramos dos parejas jóvenes y lalalá y entonces Tito le mostró la alianza y Pascual se deshizo de la emoción diciendo «bravo, bravo».
entre el sol y la comilona finalmente nos acostamos muy temprano y al día siguiente nos levantamos a una hora ridículamente tarde para el caso. de modo que hablé con Magalí para arreglar una cena y después nos fuimos a San Marino al supermercado. lo que pasa es que 4 adultos, acostumbrada yo a cocinar para 2 que encima últimamente estábamos frugales, pienso que la comida desaparece de la heladera y de la alacena y que si no te llevás carrito repleto, a los dos o tres días te ves nuevamente en dirección al mercado. es de locos.
Tito está muy aficionado a los fuegos. en este momento, por ejemplo, lo escucho hachar troncos en el jardín. creo que hay algo de la brutalidad de la madera y el fuego que lo llama mucho. el olor a humo le queda impregnado al pelo no importa cuán perfumado sea el shampoo. lo entiendo perfecto, a mi me llama mucho, por ejemplo, la brutalidad de saltar y correr y todo lo que es fuerza de piernas. como que poco a poco vas viendo que hay cosas que al cuerpo le son más cómodas y cebantes que otras, que le resultan más naturales. me genera mucho rechazo físico todo lo que es tren superior, abdominales, brazos, etc. en cambio me es apasionante y me re entusiasma todo lo que tiene que ver con la tracción. los cuádriceps directamente me generan hipnosis corporal.
todo esto viene a cuento de que hoy fui a nadar. desde los 10 años que no nadaba. esto es, que no iba a una pileta a hacer largos de crawl —que es lo que siempre de chica me gustó nadar. creo que hice poco más de 1000 metros y casi me ahogo, pero igual me vino toda una memoria muy grosa, de cómo dar la vueltita esa que me re copaba al llegar al borde para volver y cómo es la patada, la brazada, la respiración. nunca me incentivaron, me parece, pero creo que era una buena nadadora porque me ganaba mis cintitas en los torneos de la primaria. también es cierto que soy la única que tiene fotos en la pileta, en clases de natación, pero no me acuerdo si es que era la única que iba o qué. tengo unas buenísimas con cara de pilla y gorro de goma en composé con el traje de baño.
no sé si lo mío es nadar. tengo que seguir testeando el asunto. tal vez como algo para hacer una vez por semana o algo así. tengo que reconocer que al momento es la cosa que incluye brazos que menos incomodidad me generó y supongo que puede aportar mucho a mi espalda y mis cervicales, pero me faltó la música y no vi a nadie nadando con mp3 sumergibles —habrá alguna razón?
Magalí nada muy zarpado. o sea, es una mina grande y nadó 90 minutos sin parar. me pareció fascinante y quiero eso a su edad.
N. que sabe mucho de todo el tema cuerpo, estando yo muy dolorida de la espalda, incómoda y chota, la semana de los pasajes a Buenos Aires y del diseño del itinerario final —que me estresó en buen grado porque coordinar todos los movimientos y reservas y además comprar pasajes y más pasajes y alquilar pisos y ver cómo la cuenta bancaria va menguando, dios mío, pocas cosas me ponen tan del orto e insegura, esto es: gastar plata de a montones. soy muy austera, jamás compro grandes cosas y los gastos importantes me llevan mucha meditación—. cuestión que N. me dijo que tenía todo lo que es cervical seriamente comprometido y hablando así un poco del cuerpo y malestares me dice si nunca pensé o ahondé en la posibilidad de que mis náuseas fueran por este temita de la espalda tan tensa. y me dejó pensando.
al irnos de Gabbiano la otra noche —retomo— vimos un flyer pegado que decía «Dolce Gabbiano» y abajo una foto de un dj y después una breve explicación al respecto, que la casa de dulces y postres que está en otro pueblo por acá cerca cumple 2 años y el sábado hay una fiesta en celebración —atenti— con música en vivo y dolci para todos. mucha emoción. ya reservamos nuestras agendas.
ayer a la noche, en cambio, fuimos a comer a la osteria Clementina de Monte Cerignone. de ahí fueron los tagliatelle al tartufo nero y de postre un semifreddo al porto. la verdad, impecable. fuimos con Magalí y Charlie y nos tomamos nuestros buenos vinos, de modo que al volver a casa tomamos el jagermeister digestivo, que después fueron dos y después más y terminó todo en unos sets muy manijas los 4 repiqueteando en el living oscurecido a tales fines.
acá es donde viene lo cebado. como uno de los sets que pusimos es uno que yo usaba para correr, me puso muy en órbita —pero muy. podría haber salido a correr en plena noche si me dejaban, pero como no podía, salté como una endemoniada poseída. pensé en que si lo podía correr, tranquilamente lo podía repiquetear entero, seguido y sin parar, con exigencias aeróbicas digamos.
y dicho y hecho.
